Por Vladimir Wuiovich.

Para entender qué significa ser radical y por qué se milita en el radicalismo pueden analizarse varias aristas. Una de ellas es acercarse luego de realizar un revisionismo histórico; otra es empezar a participar por afinidad ideológica o por amistades; otra por sentirse identificado con gestiones locales, nacionales o provinciales y, otra, por tradición familiar.

Este último punto sirve para empezar a participar, pero para poder seguir hay que forjarlo con los anteriores, de lo contrario es muy posible que no haya continuidad.

Hago una breve mención y a modo de ella un homenaje a mi papá, Milan Wuiovich, porque mi casa en La Barrancosa fue, durante muchos años, el punto de partida de los dirigentes del partido para la recorrida con vecinos.

Por allí pasaron Titán Armendariz, César Armendariz, Carlitos Armendariz (los dos últimos muy amigos de Milán), Francisco Ferro, Carlos Antonio Gorosito, Gustavo Gualberto, José Luis Salomón y tantos otros dirigentes del partido. Esto lo menciono porque a la casa de mi padre iban todos, sin distinción interna. Él acompañaba a todos a visitar a los vecinos  porque consideraba que el radicalismo debía ser uno solo, más allá de las competencias internas.

Escribí esas líneas porque, independientemente de mi experiencia personal de haber estado en todas esas reuniones desde muy chico y muchas veces haber abierto tranqueras, me parece importante destacar que, si el radicalismo tiene 130 años de historia, mucho tiene que ver con el entendimiento de que es necesario construir la unidad más allá de las diferencias.

En este sentido, quienes vivimos en Saladillo, debemos saber que no es un dato menor que desde el ´83 a la fecha Titán Armendáriz haya sido Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que Francisco Ferro, Carlos Gorosito y José Luis Salomón hayan sido los Intendentes desde la democracia recuperada, único municipio de la Provincia donde gobierna el radicalismo desde hace 38 años. No es casualidad que hayamos tenido varios legisladores nacionales y provinciales, Julio Dimasi, Titán Armendáriz, César Armendáriz, Carlos Gorosito, Carlos Armendáriz, Francisco Ferro, Alejandro Armendaríz y Alejandra Lordén. A ellos hay que sumarles innumerables funcionarios, concejales y consejeros escolares.  

Si estos nombres estuvieron ocupando los roles mencionados durante todos estos años se destacan dos cuestiones elementales. La primera es que hicieron las cosas bien, cada uno desde su lugar, y gracias a ellos el radicalismo en Saladillo sigue siendo gobierno, y segundo, y no menos importante, es que en el devenir del tiempo se fueron formando nuevos cuadros políticos que permitirán que esa continuidad no se detenga, no sólo para que siga gobernando la UCR, sino también porque está demostrado que fue muy importante de cara al crecimiento sostenido que tuvo nuestra ciudad a lo largo de todos estos años.

Para lograr esta conjunción es imperioso entender que pueden haber diferencias internas, como siempre las hubo, y pueden haber competencias internas, como siempre las hubo, pero no debe estar en discusión la frase histórica “el que gana conduce y el que pierde acompaña”. Ese lema nos trajo hasta acá, y ese mismo lema permitirá que Saladillo siga siendo Radical y, por qué no pensar que lo mismo puede suceder en Provincia y Nación.

El pasado es la garantía para que en el presente y sobre todo en el futuro, el radicalismo siga demostrando que no en vano tiene 130 años de historia.   

Vladimir Wuiovich

Militante Radical